Y si me vengo a bajo…

Sus párpados se abrían y cerraban tan lentamente, que podía distinguir entre el sueño más profundo y la más perfecta realidad. Era tan hermosa la suavidad de su piel…que se podría haber confundido con algodón. Sus mejillas tan blancas te obligaban a querer acariciarla cada vez que la mirabas. Su pelo era negro como el azabache y despendria un cálido olor a jazmín. Era fuerte, fuerte de carácter, de temperamento y de pensamiento. Y si pensaba que no lo era, aún lo podía ser más. Ellos eran el desaliento de su lucha constante, eran sus piernas, sus brazos, sus pulmones, su luz. Hoy era un día de esos, el la miraba a los ojos y ella abría sus pequeños párpados y sabía que podia más esa realidad mágica, que caer en el más hermoso de los sueños.

Y pensó…Y si me vengo a bajo? Y respondió: Pues le vuelvo a mirar a los ojos…

Os dejo un libro que trata sobre la cama emocional , para que a través de nuestra fuerza interior podamos seguir adelante.

Calma emocional

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